El autor cuestiona por qué los ecosistemas de software para ROCm de AMD e Intel han fallado al mejorar rápidamente para igualar a CUDA de NVIDIA. Se argumenta que hasta que el software de los proveedores competidores se ponga al día, NVIDIA continuará cobrando una prima masiva por sus productos convenientes. El autor se identifica como usuario tanto de hardware NVIDIA como de Apple Silicon para desarrollo de IA. Expresa un deseo de precios más asequibles dentro del mercado. El argumento sugiere que las reducciones de precio solo ocurrirán cuando exista competencia genuina. Esta perspectiva destaca la dominancia actual de CUDA en el panorama del hardware de IA.