Los investigadores identifican el Contagio de Memoria, un fenómeno donde el sesgo del evaluador se propaga a lo largo del tiempo en la memoria del agente. Incluso con una consolidación de memoria perfecta, el sesgo se extiende a futuros agentes que recuperan información desde el mismo almacén de memoria, detectándose contaminación tan baja como p=0.2. El efecto varía según el tipo de sesgo: el sesgo de longitud se atenúa, mientras que el sesgo de autoridad se amplifica, lo que indica una interacción dependiente del sesgo.