Armin Ronacher escribe que el lenguaje compartido de un proyecto de software no es el código ni la documentación, sino la comprensión común de conceptos, límites y propiedad. Él señala que esta comprensión reside en las revisiones de código, conversaciones y la experiencia de explicar cambios.

Antes de los agentes de IA, modificar la capa de almacenamiento de otro equipo requería leer su código y coordinar con servicios dependientes. Ronacher argumenta que, aunque este proceso era lento e ineficiente, también cumplía una función crítica al sincronizar a las personas y asegurar un acuerdo mutuo sobre cómo funcionaba el sistema.